La locura de El Malvado - Capitulo V -
¿Qué hace que un joven mate a sangre fría? ¿Es la guerra de pandillas? ¿Por qué ocurre lo mismo en el Congo, donde los boy soldiers disparan y mutilan en una guerra tribal? ¿Están locos? En Estados Unidos, un científico halló una pista en el cerebro de los jóvenes y un especialista en hechos atenuantes utiliza esto para salvar la vida de condenados a la pena capital.
Autor: Daniel Valencia Caravantes
Boy soldiers CAPITULO V
Uvira y Fizi son dos regiones de la República Democrática del Congo. Ahí los niños están armados. Son “boy soldiers”. Cuando los reclutan los obligan a pasar un rito de iniciación: violar y matar en sus aldeas. La mayoría son obligados, pero hay muchos que se enlistan en esa guerra tribal para no aguantar hambre. Ya adentro, los hacen beber aguardiente y fumar marihuana. Ya adentro les dan fusiles Kaláshnikov. Los llaman “kadogos”.
En 2006, la Unicef denunció que el número de niños y niñas que formaban parte de las milicias o fuerzas armadas como combatientes, esclavos sexuales o sirvientes llegaba a unos 30 mil.
El Servicio de Refugio Jesuita monta un proyecto de desmovilización, reinserción y reintegración de kadogos. María de Felipe Calderón, una sicóloga española, decide apostarle a ese proyecto y lo dirigió durante dos años. El proyecto de María y de JRS, desmovilizó y reinsertó a unos 500 niños y niñas.
Hace tres semanas le escribí a María contándole las fotografías del joven con el pantalón bañado en sangre y la de la cabeza sin rostro. Le pedí, además, que me explicara qué queda de un joven expuesto a una violencia extrema. “¿Pueden rehabilitarse?”. María me respondió la carta hace algunos días:
—Me hablas de rehabilitar y preguntas si estos jóvenes, inmersos en un círculo de violencia, pueden rehabilitarse. Rehabilitar, según el diccionario de la Real Academia significa: "Habilitar de nuevo o restituir a alguien o algo a su antiguo estado". Si tenemos en cuenta esta definición no creo que puedan, no se les puede devolver a su antiguo estado. No son los mismos que eran. Han cambiado y mucho. Han sido testigos, víctimas y verdugos de historias, como las que tú cuentas, imposibles de olvidar y que formarán parte del pasado de cada chico y que les acompañarán siempre. Están marcados, con heridas que aunque se cierren, la cicatriz permanecerá siempre marcada en su piel (sicológicamente y físicamente: los mareros con tatuajes). Además, en esta definición, se habla de que una persona habilita o restituye a alguien y creo que es esa misma persona la protagonista activa, tú no le habilitas sino que ellos con el apoyo de la sociedad se habilitan de nuevo. Sin embargo, si salen, como tú dices, de este círculo de violencia, sí creo que estos chicos pueden vivir una vida "normal" (¿Qué es normal? Es tan relativo...)
Continuará...
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