domingo, 5 de septiembre de 2010

Son sus ojos...


La llamada de la Sala, informa que en un domicilio, una mujer ha sido maltratada.

Cada vez es más frecuente escuchar por la emisora este comunicado. Unas veces te presentas allí y tras inspeccionar e intentar buscar un pequeño ápice de pelea, discusión, muebles rotos, niños llorando, no consigues ver absolutamente nada. 

Ya sea porque la pareja intenta ocultarlo bajo su alcoholismo, y plantean una situación de normalidad, en la que nuestra presencia es meramente persuasiva, y nada más....nada más pero cuando vuelves al vehículo, lo primero que se te pasa por la cabeza, son los cuatro semáforos que has "saltado", la calle en dirección contraria que hice para llegar antes y luego te das cuenta que has puesto tú vida en peligro para salvar a alguien desconocido que supuestamente estaba en peligro, pero esto es así y siempre pasará.

En otras ocasiones, la imagen de la propia víctima, con sólo ver su estado físico, ya te pone en sobre aviso de que algo no cuadra y que la situación pudiera ser insostenible. 

Esta vez la puerta se abre, y nos recibe una mujer de uno sesenta de estatura, morena, ojos azules, piel blanca, de unos 35 años.

Esta descripción es la que daríamos por la emisora si ella estuviera desaparecida o en busca y captura.


Aunque yo la veía con otros ojos, en cuanto la vi lo primero que me llamo la atención, fueron sus ojos, de ellos su color, mirándolos fijamente se podía ver el mar, pero no un mar tranquilo, sino todo lo contrario, un mar embravecido por una fuerte tormenta, una tormenta que haría temblar al mas veterano lobo de mar.
La panorámica se hacía cada vez más amplia, y tras esa fina mujer que temblaba entre tartamudeo, se podía ver dentro de la habitación, los destrozos de la batalla, cama revuelta, objetos por el suelo, la puerta rota...y sobre todo los ojos de ella, eran  suficiente relato, para emprender la búsqueda.

Él había huido, que cobarde, mientras aparecieron tres infantes, testigos únicos de la ira del cobarde, al que respetan como padre pero temen como diablo. Sus lloros eran incontrolables, y el pánico a lo sucedido, dejaba en sus rostros una marca difícil de olvidar.

Hablando con la mujer, y tras informarnos de todas las características físicas de su oponente, nos dio la sensación de que no nos contaba todo. Nos dijo que le había pegado (era evidente por los diversos moratones), que había gritado a los niños, que había roto la puerta y se había marchado con pantalón corto y camiseta.....ahora nos tocaba buscar, no estaría muy lejos. Lo que hacen los piratas después de la batalla, se gane o se pierda siempre es bañarse en alcohol, fue sencillo estaba en el bar como si no hubiera sucedido nada, no se puede ser más miserable.

Junto a la mujer en todo momento y sin parar de hablar con ella, con el fin de tranquilizarla, observo que lleva puesto un albornoz de color blanco, el cual cada varios segundos de conversación trata de cerrar, como si quisiera envolverse con él. Gesto que repitió durante toda la conversación. Algo trataba de ocultar...

Una duda sobrevolaba mi cabeza entre llanto y llanto, y sin dudarlo le pregunte, si su marido le había obligado a mantener relaciones sexuales. A lo que ella reaccionó levantando la cabeza y mirando con los ojos empapados, afirmando únicamente con la cabeza.

La rabia que yo podría tener en ese momento sería un grano de arena, al lado de la que esa mujer pudiera sentir.

Cuando por la emisora me comentan que él está detenido, el alivio y la rabia se mezclan por un instante, pero la tranquilidad de saber que tenemos a un hombre desgraciado, cobarde y sin ningún respeto a su familia, no se merece ni el mínimo favor, por parte de nadie.

Para ella empieza otra guerra, pensando siempre en sus hijos, y en el dilema de como serán las diferentes tramas para decidir custodias, hipotecas, números...y un sin fin de torturas continuadas que hay que vivirlas para entenderlas.

Un sin fin de quebraderos de cabeza, que añadidos a los diferentes episodios de maltrato, terminan por cambiar el tono de sus ojos, envejeciéndolos aceleradamente.

Algo más se tendría que conseguir para que todos los casos, duros y reales, de malos tratos, tuvieran consecuencias inmediatas y se decidieran con mayor brevedad, eso si teniendo en cuenta, que en muchas ocasiones, como se publicó en este mismo blog el 20 de junio de 2010, hay que ser cautelosos.

Son sus ojos los que hablan cuando ellas pierden toda la fuerza con la que acabar con su drama y mantienen sus esperanzas en ti, pero siempre sientes el miedo, porque piensan en todo lo que se les viene encima.


STOP CONTRA EL MALTRATO  

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