No me lo puedo creer, si me lo cuentan, me hago cruces. Las personas cuando cuentan lo precario de su trabajo, te puedes imaginar un almacén descuidado, sucio, con humedad, dependiendo también de lo que se dedique esa persona.
Pudiera ser que trabajara en una oficina y no estuviera bien acondicionada, ya sea porque la empresa no es lo suficientemente beneficiosa, como para tener los mínimos de bienestar, o por dejadez de los que mandan.
En nuestro caso ocurre al revés, la gente de a pie, se cree que llevamos los mejores coches, las mejores furgonetas, las mejores motos, las mejores prendas de abrigo y además con las instalaciones perfectas y siempre mantenidas.
Que error, pues en relación con esto y la SUPER LEY de Riesgos Laborales, en la cual, han tenido que invertir un pastizal, pasaron por todas las Dependencias, tomando notas de todas las deficiencias de las instalaciones.
En algunas dependencias de España, lo mejor era DEMOLER y empezar desde cero, pero para qué, si el dinero está mejor invertido en ayudas a Grecia (más de 3000 millones de euros), que no distamos mucho de ellos, en investigación de la reproducción de la PELLEJO con la almeja macha de Kuala Lumpur o en el cine español, que se yo.
Pero con poner cinta antideslizante en todos los escalones del edificio, señalizar con carteles reflectantes la salida, que por cierto NO HAY OTRA, (un día se me ocurrió seguirlas y salí de dudas, comprobado NO HAY OTRA) y pasar de vez en cuando con la libreta cada poco tiempo haciendo que apuntas algo, ya está arreglado, ahora paciencia.
¿Paciencia? Pero si yo era bien pequeño y las instalaciones del edificio donde me crié, estan completamente IGUAL.
Algo falla aquí cuando bajan las compañeras preparadas para salir a la calle, y en el vestuario femenino NO HAY CALEFACCIÓN, pero DESDE HACE UN AÑO. Sí, sí, desde hace un año, así que las “pobres” han pasado un invierno frío, frío, pero no queda la cosa ahí, la humedad es fiel testigo de los interiores de las congeladas compañeras, que antes de salir a la calle, tienen su primera “pelea” con el frío.
Pero en los demás edificios, por suerte, si que hay calefacción, pero solamente de 8 a 14, claro, mientras los que acudimos a turnos, que una vez entramos de tarde o de noche. C O N G E L A T E.
No es normal, una Institución, que se considera por las mejor valoradas, resulta, que tiene a sus “empleados”, pasando frío, y en edificios que se caen a cachos, vergonzoso.
En cuestión de vestimenta, más de lo mismo, la Ley esa dice muchas cosas, pero luego la realidad, es bien distinta.
El casco de moto no está homologado y se abre con un solo toque, pero claro, ¿no querías un casco?, pues ahí tienes un casco, malo, pero casco.
Los guantes anti-corte, otro tema a discutir, pero yo creo que si nos dan manoplas, hacemos más, de chiste.
Y ahora cambio de uniformidad, presentación por todo lo alto y CUANTO DINERO CUESTA?
Me parece que la partida presupuestaria para mi empresa, es un fiasco y encima reparte dinero para “desconocidos” por amor al arte.
La cara de las personas al escuchar todo esto, se tira de los pelos, y se extrañan de que en pleno 2010, y con la estabilidad que aparenta nuestro trabajo, nos veamos en esas condiciones tercermundistas.La gente no es tonta, y ve que la Guardia Urbana, Policías Locales, Mossos d´esquadra, etc. tienen instalaciones recientemente levantadas de la nada, con todos los servicios, y con todas las medidas de seguridad correctamente actualizadas. Aunque supongo que alguna instalación vieja también tendrán, pero seguro que no tan viejas como las nuestras.
Precisamente, cuando me dirigía al trabajo, además, un poco antes, decidí ducharme. Mi toalla, mis chancletas, mi paseo por las escaleras donde pasan tod@s los compás, y a mojarse antes de entrar a currar, para ir limpito.
Tras finalizar la duchita y dar gracias, por que había agua caliente, me decidí a salir de la ducha, agarro la manivela y……………HORROR, esta puerta no se abre…derecha, izquierda, derecha, izquierda…
Ya tenía que estar cambiado y mis gritos desesperados, ya me preparaban para pensar que pongo yo en el parte. ¿Que hago? ¿Rompo la puerta?. Seguí gritando y a los 20 minutos, después de enjabonarme y seguir mojándome, en varias ocasiones más, alguien escucho mis berridos, menos mal y con una pequeña ganzuita, consiguieron sacarme de la ducha.
Por descontado que las risas de los tres compys que se unieron al rescate fue pistonuda, pero ya ves que problemas, para poder entrar a trabajar, si no pasan los compys, igual hasta me ponen falta de inasistencia.
En fin, supongo que estas circunstancias están muy extendidas en todas las sedes de nuestra empresa, pero recordad, que esto no va a cambiar, y para el invierno que viene, seguro que las compañeras siguen pasando frío en ese vestuario femenino, y yo me ducharé con la puerta abierta, os lo contaré.
Los ministros que cambian constantemente son un mal; pero hay algo peor, que son los malos ministros los que no cambian nunca.
P. G. Pelet de la Lozere

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