Empezamos la semana con ganas, mientras te cambias en el vestuario piensas…:
- ¿que pasará hoy?
El sonido de las puertas de otras taquillas, te hacen sentir que no estás sólo. Alguien cerca se cambia de ropa, y asomando la cabeza, observas que alguien se va a casa después de una noche lluviosa, y le preguntas:
- ¿Cómo ha ido la noche?
Y con cara de agotamiento, y con deseo de tirarse a la cama, te dice:
- Bueno, tranquila…al principio un poco de jaleo, pero conforme pasó la noche se fue relajando.
En fin, a ver si yo tenía esa suerte y pasábamos la mañana sin sobresaltos, pero una noche tal y como la describió el compañero, y viendo la cara de agotado que tenía, me daba la sensación que no pararon ni un minuto, y la emisora los había llevado de culo, durante toda la noche.
Nada más llegar al despacho donde el jefe nos da, por encima, lo sucedido durante la noche y los puntos donde debemos prestar atención, no sin olvidar la autoprotección que debemos tener por nuestra seguridad, comenta la noche que habían tenido los compys salientes, veis, lo que yo os decía, movidita, movidita, un accidente de coche de una persona totalmente alcoholizada, un robo en el interior de un bar, varias visitas a casas desconocidas donde, al parecer, las agresiones entre familiares despertaban a media vecindad, y el compañero me dijo:
-Bueno, tranquila…
- Sí, sí, pensaba yo, de ahí esa carita que llevaba el pobre…
Después de todo, encender la emisora es lo que más te puede llegar a cabrear, no hay ni una noticia buena, parece mentira. Los compañeros de la sala se lo curran, no paran, detrás de una llamada, otra, y un coche para aquí, otro para allá, empieza la fiesta….
Para comenzar, hacerte con el vehículo, por cierto, más incomodo no puede llegar a ser, casi ocho horas dentro del vehículo y la espalda destrozada, y no haces más que meterte en el vehículo y la primera llamada de la mañana para nosotros, terrible, empezamos bien.
Nos mandan a una vivienda donde un hombre de unos cuarenta años pretende suicidarse, y por inercia vas planteando con el compy que llevas al lado, ¿el qué nos encontraremos? y a ver si podemos evitar que este hombre se mate… para empezar está bien.
Nuestra llegada a la dirección indicada fue rápida, sabíamos perfectamente donde estaba la dirección que nos facilita la sala, perfecto eso agiliza las cosas y te va preparando la cabeza para lo que te vas a encontrar, que por cierto lo desconoces.
La primera llamada al piso donde estaba la comisión de la emisora, ya nos hace sospechar, nadie coge el telefonillo, y tras una pequeña espera, descuelgan el teléfono y contesta un joven con voz fuerte y nos abre el portal, accedemos rápido y a ver que pasa….
Para empezar, la música está altísima y el sonido sale por la puerta que se encuentra abierta y es donde nosotros pretendemos evitar que alguien se suicide y se quite la vida. Preguntamos por Fran (nombre ficticio, por supuesto) y a gritos nos invita a entrar al piso:
- Adelante! adelante!!
Bueno, bueno, no se si entrar, algo no cuadra y miro al compañero, como diciendo. – Prepárate compy que vas a ver la que nos lían nada más entrar de servicio.
Nos adentramos al piso y entre la música alta y unos golpes fuertes, ya te esperas cualquier cosa, de repente se asoma un hombre de complexión fuerte y con los ojos irritados y fuera de sí y con un cuchillo jamonero en la mano derecha comienza a gritarnos que le dejemos en paz, y apuntilla que no tenemos cojones para quitarle el cuchillo, a la vez que con el cuchillo se va cortando la muñeca de la mano izquierda, sangrando abundantemente.
Yo pensé, ¿que hacemos ahora?, ¿salimos corriendo?, ¿me vuelvo por las escaleras y mejor hablamos abajo? Así igual, no me clava el cuchillo, y encima todo esto sin tomar café…terrible.
Bueno, lo primero tomar posiciones, a ver compy, donde nos colocamos, pero no te da ni tiempo, porque nuestro “querido amigo”, que pretende suicidarse, me da la sensación que igual no quiere ir solito en este viaje…vaya tela.
En un momento dado nos vemos, mi compy y yo, dentro de la cocina hablando con Fran, mientras continua cortándose la piel de la muñeca y sangrando cada vez más, oh, oh, me parece que se está cabreando cada vez más.
Mientras buscaba un hilo de conversación, para hablar con él, las miradas con mi compy se hacían más prolongadas, era con el único que no podía hablar, supongo que luego tendríamos más tiempo, porque para empezar la mañana, con una persona que se quiere suicidar a las siete de la mañana, no estamos para contarnos nada mi compy y yo.
Tras intentar convencer a nuestro “amigo” de que no se suicidara y que dejara de cortarse las venas, este mancha todo de sangre, la reacción de este fue directa hacia mi cuerpo “apuntándome” con el cuchillo hacia mi barriga, y la situación parecía torcerse un poquito.
Entre cambios de posición a punta de cuchillo, obligados por la situación, utilizo el teléfono como vía de escape, y llamo a la emisora para que disimuladamente venga algún compañero más, y un médico, ya que se veía que Fran, estaba psicológicamente bastante. Miro el reloj y llevábamos más de veinticinco minutos intentando convencer a Fran de que soltara el cuchillo, pero no había forma, la verdad, había que quitárselo, “chupado, facilísimo, eso no me lo enseñaron en la academia” pensaba.
La situación se estaba alargando demasiado, pero a ver quien es el “guapo” que le quita un cuchillo a este mozo de casi 100 kilos de peso y unas espaldas como un luchador de sumo.
Los lloros de este hombre se escuchaban en todo el bloque y en la calle empezaban a hacerse corros de vecinos que ante la presencia de tanto ambiente, la curiosidad, les hacia aguantar la lluvia que caía, que más da, había que enterarse de todo, la ropa ya se secará.
Fran cierra la puerta del piso y ya se escucha movimiento por la escalera de la casa, que bien refuerzos, pero la puerta cerrada, cojonudo.
Una hora allí, invitados por Fran, y la conversación parece más fluida, pero los altibajos de este hombre, nos hace dudar a los dos.
Sólo un descuido de Fran y, empieza la fiesta…
Tarda en llegar pero la paciencia nuestra y la colaboración de otro compy que consigue entrar en el piso, tras arduas negociaciones, puede que se consiga un buen final. Un minuto, un despiste y uno por cada lado, y yo a por el cuchillo y su brazo, todos encima de este muchacho, Fran demostró claramente que quería vivir, vaya fuerza campeón.
La resistencia que ha puesto Fran, terrible, yo temía que intentara arrebatarnos el arma, ya que, nos lo ha pedido en varias ocasiones, pedía que le pegáramos un tiro y decía que era la única manera de salir de su casa, con los pies por delante.
La rapidez de todos los presentes, compañeros, médicos del 061, ha hecho que entre todos, y a pesar de jugárnosla, hemos evitado una tragedia digna de primera plana en el periódico de sucesos, eso si, la cosa podía haber sido peor, vaya suerte.
El traslado es inminente a un centro hospitalario, donde a nosotros ya no nos toca intervenir, nuestra misión está cumplida...
La reflexión es clara, hoy nos la hemos jugado a las primeras de cambio, empezamos bien.
Ahora toca tomar café, que creo, que nos lo merecemos, pero después de comentar la intervención con los compys y ponernos en servicio de nuevo, rrrrrrinngggggg, rrrrrrinngggggg, suena la emisora para mandarnos de nuevo a otra dirección...
Parece mentira que alguien tan joven quiera tirar todo por la borda, la vida tiene problemas, pero la mente no te deja y te bloquea de tal manera, que tomar decisiones como la de Fran, tiene que ser el límite de un cúmulo de circunstancias…algunos no tienen la oportunidad que nosotros le brindamos a Fran ese día, otros consiguen su propósito.


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