martes, 8 de diciembre de 2009

La Ilusión







Toda la vida se tiene, se lleva dentro, casi se palpa. En toda situación que se precie aparece la ilusión, proyectos, estudios, deportes, familia, amigos…

Cuando eres niño, parece que la ilusión se nota más, se siente, todo te atrae más.

Siendo adolescente ya te centras en marcarte unas metas, que en principio, parecen nunca llegar y siempre aparecen trabas, que dificultan en un momento dado la progresión que, con la ilusión, tenías.


Que fantástico es conseguir una meta, con todo el esfuerzo de horas y horas “perdidas” delante del flexo, acudiendo a clases, que dependiendo los casos, los compaginas con un trabajo, que no te produce la satisfacción deseada, pero que colabora económicamente a costear LA ILUSIÓN.

Esa ilusión continua, conforme avanzas en la carrera, va tornando y formándote, y la compartes con todo el mundo para tú satisfacción. Una vez que te ves superando todos los pasos de la escuela, te introduce en un mundo paralelo, donde eres tú, y sólo tú, el único que tiene la responsabilidad en tú mano de que el sentido común impere en las situaciones que a diario, vas a tener que encontrarte.



La teoría, con estudio, y prestando mucha atención, siempre se acaba aprendiendo, pero luego la práctica, amigo, es otra cosa, la vida de un Ángel Custodio, necesita mucha ilusión.


Como es posible, que en tan poco espacio de tiempo sucedan tantas cosas en la vida de diferentes personas, y cuando vas a una intervención con tú ilusión, eres tú el que decide sobre la situación más inverosímil que te puedas encontrar.


Hay situaciones tan dispares, que al final, resultan anecdóticas, y para el resto de los mortales, son hasta increíbles, la verdad, en la calle suceden muchas cosas. Si la gente, nos acompañara durante nuestra jornada de trabajo……PERDERÍAN LA ILUSIÓN.



Perderían la ilusión y se llevarían una decepción increíble, se sentirían mal, por que el ángel custodio no está siempre “dando vueltas sin más”, el ángel custodio “no hace nada”, ni “cuando hacen falta no aparece ninguno”, pero realmente se darían cuenta que a diario, nos jugamos nuestra vida, para salvar otras, aunque, esas otras, ni siquiera se den cuenta. Nosotros, los ángeles Custodios no perdemos la ilusión.

Como ilusión de todo Ángel es el reconocimiento, eso si que es ilusión.



Pero la ilusión se refiere a cualquier distorsión de una percepción sensorial. Cada uno de los sentidos del cuerpo humano puede ser afectado por ilusiones.


Hablando de reconocimiento, no nos gusta que nos estén dando la palmadita en la espalda y diciendo a todas horas, lo bien que lo hemos hecho, ni que eficaces somos, por que, la verdad, rara es la ocasión.

Además se supone que todos sabemos lo que tenemos que hacer, ¿con que? ¿Con mi ilusión? Dudo mucho que sepan el grado de ilusión que tenemos los Ángeles Custodios, desde el niño que ve por primera vez un coche con distintivos, hasta el más representativo electo de nuestro país y todo su séquito de representantes del pueblo, desconoce que aunque estemos quemados o artos de indiferencia, mantenemos la ilusión.


Supongo que en algún momento sintieron la ilusión que de niño sentí yo con mi primer juguete y cuando fueron adolescentes se esforzaron igual que yo en aprender y acabar por conseguir la meta que deseaban. Pero para ellos, los Ángeles Custodios somos diferentes, estamos hechos de otra masa, la verdad, es que las situaciones cotidianas, te hacen serlo.


Repudio que la labor que con tanta ilusión hago, se convierta en números continuos, que en cuanto los números no cuadran, te catalogan como si fueras un vago o un “caimán”, o es más, no estás trabajando al nivel que corresponde, desde cuando el localizar armas, sean blancas o como aparezcan, es una meta o una superación, para cada vez hacer más.



Esa es su ilusión, vaya ilusión llegar a una reunión y ensanchar el pecho para regocijarse de cómo trabajan mis chicos, además cada vez hacen más, los números cantan, menuda ilusión. Eso si, al salir de la reunión, todo es poco para el ángel Custodio, y las palabras de regocijo se han difuminado y se transforman en “vamos mal en…” les suena.


Esto solo es un detalle dentro de un abanico tremendo que los Ángeles custodios tenemos que adaptar a nuestra misión, y que en ningún momento de nuestra labor nos tiene que hacer perder la ilusión.


La satisfacción de la labor bien realizada crea un vínculo con el compañero/a que llevas al lado, eso es el mejor indicador de que tu ilusión da sus frutos. Cuando realmente te la has jugado o has realizado una intervención buena, las miradas entre los compañeros lo dicen todo, eso es lo que más ilusión me hace. Acabareis añorando esos momentos de buenos recuerdos y anécdotas, que bueno, eso es ilusión.



“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”. Albert Einstein

Gracias a todos por mantener la ilusión, hasta la semana que viene...

2 comentarios:

Unknown dijo...
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nene dijo...
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