martes, 15 de diciembre de 2009

El Inicio de un sueño



Nervios…estamos en una explanada y mucha gente espera. La lista de elegidos es larga y todos tenemos la misma cara de acojone.

El murmullo de la gente solapa ese frío, que viene de la Sierra de Gredos, mes de septiembre del 1999.

Comienza el inicio de un deseo, que parecía que no llegaría jamás, era tan lejano y estábamos allí, pasando lista y parecía no tener fin.

Sin tener noción de lo que sucedía, recuerdo el subir escaleras, sin rumbo hacia un edificio, acompañado de gente en fila de tres, que susurraba todo tipo de comentarios.

¿Dónde íbamos? Se hizo la caminata eterna, acompañado de desconocidos, y alguno aún se hacia el gracioso, ocultando seguramente el nerviosismo del primer día.

El murmullo continuaba, pero parecía lejano. Conforme nos acercábamos al edificio, el guía con voz fuerte y segura de sus palabras, alzaba el brazo y el frenazo hizo dudar a más de uno, ante la ignorancia de lo desconocido.
La voz, comenzó a listar a todos los presentes y la fila comenzó a dividirse, repartiéndose entre las diferentes estancias que tenía el edificio. El bloque de parecer solitario y abandonado, comenzaba a cambiar de color, en cada habitación se formaban microsistemas diferentes, cada uno aportaba lo mejor o lo peor de si mismo, eso el tiempo determinaría si serian complementarios o si en cambio se repelerían como imanes.

Una vez dentro de la habitación, había que romper el fuego, sabiendo que, nadie conoce a nadie, pero con la esperanza de saber llevarlo. En mi caso dos chulapos de Madrid, uno sufridor, del Atleti y el otro del Madrid…bueno derbi nada más empezar. Sin saber poco más de ellos, y tras las rápidas presentaciones, elegir cama sería fácil, yo quería la que no se viera desde la puerta, si algún “quita puntos” se asoma para revisar camas, la mía se veía menos, y la conseguí, fue sencillo, con llegar y colocar las cosas encima…je, je, je. Además dormir sería una de las cosas que mejor se me dio en ese lugar.

El montón de normas, de información añadida, de horarios, de horas de estudio, de presión infiltrada en los primeros días, hacía preveer que esto iba en serio, pero la displina era el punto vital de ese lugar. Algunos lo llevaban bastante mal, pero nos amoldamos rápido, entre unos y otros, apañaos.

Esos recuerdos no se olvidan, además después de vivir esa temporada en “el internado” junto con esos dos “elementos”, me demostró que no era solo yo, el único que sentía esas ganas por consolidar ese sueño, de disfrutar aprendiendo, para resolver situaciones que estaban por llegar.


Suerte fue, que en esa habitación, había tres “locos degenerados” que se reían hasta de su propia sombra. Uno obsesionado por empollar, otro obsesionado por divertirse y otro obsesionado por que no le molestaran mucho por la noche mientras dormía. El “trio” perfecto, entre los tres hacíamos uno. Espectacular, menudas charradas desde la cama, libro en mano y preocupados de acelerar el tiempo, para empezar a pisar la calle. A veces pienso, que esos momentos irrepetibles, siguen ahí, y cuando coincidimos de nuevo los tres, aparece esa sensación de convivencia, de risas, de nervios, de historias, de destinos posibles…

Recuerdo el avanzar hacia el edificio acompañado de alguien, desconocido, nervioso, que a fin de cuentas, y al final del camino, han terminado siendo mis amigos, mis compañeros.
Que recuerdos inolvidables, que risas. Mirando atrás, es increíble como pasa el tiempo y que rápido. Pero no importa, es gratificante, juntarse de ciento a viento, actualizarse sobre como van las cosas y saber que esa temporada vivida, marcó el inicio de nuestra carrera y la sensación de formar parte de algo que unía a tres chavales, que perseguían un mismo fin.

En todas las habitaciones del edificio, no sé si surgió esa complicidad, pero supongo que en la mayoría sucedió algo similar.

Espero que ese espíritu de convivencia se mantenga en promociones siguientes y perdure en el tiempo, el significado de lo vivido allí, hay que descubrirlo y entenderlo, creando un vinculo entre desconocidos, que te hará cambiar para toda tu carrera, y te formará, para dar sentido a lo que es ser policía.

Sinceramente, a mi me sirvió, no dejeís escapar la oportunidad.

Para el "Lega" y al "Lonchas" Gracias a los dos...

1 comentario:

JOLKORDOBA EL LEGA dijo...
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