domingo, 27 de diciembre de 2009

El peligro no te avisa



Patrullando una noche fría, cuando por la calle no se ve ni un alma, y el calor de la calefacción del vehículo, presiona la cabeza para que se te cierren los ojos y te relajes de tal manera que el sueño te agota y te avisa, de que la noche está a punto de terminarse.


La jornada nocturna parece acabar, pero a las 5: 45 decides repostar el vehículo, que de tantas vueltas sin sentido, según dicen los incrédulos, tenemos el coche “seco”.
Acudimos a una gasolinera habitual, donde a la empresa nos hace “precio”, y mientras mi compañero reposta el vehículo, observo que el dependiente mantiene la mirada hacia un vehículo estacionado en la parte final de la gasolinera. La curiosidad, me dice que este chico, o tiene un sueño que no puede más, o está inquieto por algo, y sin más, me dice:


- Los de ese coche, me han pedido que les habrá la puerta dos veces. Y a esta hora lo tengo prohibido…bueno a vosotros sí claro. Pero son raros ehhh!!


Antes de que me diera cuenta mi compañero tras repostar, se dirige a los baños y hacia el vehículo en cuestión. Ante la duda, en alerta, voy a ver que pasa.


Salen del baño dos individuos, que al ver nuestra presencia, aceleran el paso para dirigirse al vehículo. Uno de ellos se mete en el vehículo y tras aportarnos la documentación, mi compañero observa que en la parte trasera del vehículo hay una escopeta de cañones recortados, y en décimas de segundo…sin yo saber nada de lo visto por mi compy sucede lo siguiente:


Uno de los “malos”, el que estaba a mi lado sale corriendo y en un acto reflejo, me aferro a él y consigo tirarle al suelo, y ante el nerviosismo, le engrilleto, por lo que pudiera suceder, y ante mi, veo como el otro individuo, arranca el vehículo y da marcha atrás, quedando mi compañero atrapado entre la puerta del conductor, que estaba abierta, y el vehículo…como puede se aferra a la puerta y el conductor intenta tirar a mi compañero en marcha, con la intención de huir y quitarse del medio.



Por suerte mi compañero cae hacia atrás con la fortuna de no ser atropellado. Ante todo el revuelo, la emisora que desconoce lo sucedido, no deja espacio, para avisar del peligro en el que estábamos metidos y la tensión nos hizo despertar de un plumazo a los dos.


Al fin y al cabo, tenemos a uno de los dos, sus intenciones eran claras, querían atracar la gasolinera, y según el dependiente, habían insistido en entrar dentro de la tienda, menos mal que estuvo fino el chaval, y menos mal que aparecimos allí, pensaría el dependiente.


La rabia contenida hacia retroceder al cerebro, pensando, si hubiéramos hecho esto, o lo otro, pero no te da tiempo a nada, lo importante es que ambos estamos bien y hemos evitado un atraco, que a saber como hubiera terminado.


Si a este individuo le da por coger la escopeta, nos “funde” a tiros y tan tranquilo, y ahí acabó nuestra historia, una pena.


Nunca se sabe cuando estamos en peligro, la intervención más simple o más cotidiana, puede cambiar y convertirse en un peligro, para todos.


Estamos vivos y podemos contar las cosas, además una situación como esta, crea un vinculo especial con el compañer@, en este caso, se trataba de una pareja mixta, pero en el fondo y en la forma, nos da igual. El peligro no te avisa.


En cuestión de segundos y después de una noche “tranquila”, al repostar el vehículo, nos vemos inmersos en una “movida” que no nos esperábamos. Gajes del oficio, pero la tensión acumulada dura más de lo que pensaba.


Durante varios días le das vueltas a la cabeza pensando en ese “malo” que se te escapó y además con una escopeta con cañones recortados, pero era cuestión de tiempo…el ignorante no se marchó de la gasolinera sin dejar su DNI, que teníamos en nuestro poder, ya que supongo que el también estaría nervioso y nos lo dio antes de decidir huir.
En la calle hay sorpresas y esta fue una de ellas, cuando llegas a casa después de una noche como esta, lo primero que valoras es el cariño de tu pareja o de tus hij@s, que aunque estén dormidos, reciben el beso o la caricia, que acostumbras a darles, hoy, si nos descuidamos, no reciben ese beso.

A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés

domingo, 20 de diciembre de 2009

Ante todo yo, yo, y sólo yo.

Yo. Solo yo.
Estoy trabajando miro a mis compañer@s y todo lo hacen mal. No tienen ni idea, con la experiencia que yo tengo…(como todos pensemos así…mal vamos). A ver si nos enteramos de una vez y pensamos con sentido común…

La experiencia debería ser una asignatura más, en las lindezas de todo ángel custodio, así todos sabríamos, hasta que punto de experiencia tenemos cada uno y a ver quien hizo más o quien hizo menos. No sería bueno…terminaríamos mal.

¿Pero estamos bien? No creo, somos muchos y la mayoría, a fin de cuentas solo piensan en ellos.
Un ejemplo: ¿Porque en una jura de cargo, lloviendo sin cesar, las autoridades que entregan los diplomas, no se ponen el chaquetón?

Muy sencillo…no es lo mismo estar en la manada de leones, siendo el que mejor pelaje tiene, acompañado por otro que tiene menos melena…mi melena que se vea bien y con más pelo mejor. Si llueve, no me importa pero que “brillen” mis crines conseguidas durante miles de noches en vela, con un turno durísimo, y metido en mil y un jaleos.


Está claro, piensan en ellos…pero no creáis que a nuestro nivel, la cosa cambia….que va… igual es peor. El problema lo tenemos desde la base, FALTA HUMILDAD, clarísimo, esa palabra se diluye conforme, pasan los días…

Trabajando siempre se critica la acción del otro, parece que lo sabes todo…y hay que pensar que una intervención puede salir mal, por lo que sea, y además no significa que seas un mal currante, hoy sale mal, pues ya saldrá mejor otro día….resultado, más experiencia obtenida.

Lo sencillo es “rajar”, y en la empresa es muy frecuente escuchar comentarios destinados a dejar mal a un compy, cuando ni siquiera has estado presente o viene la noticia, por un “me dijeron que fulanito hizo….” Por favor SENTIDO COMÚN.

Hay algunos que no hablan de los demás, pero que se dedican a dejarse el pelo largo, me refiero a los que han estado en todas las intervenciones ocurridas en cualquier lugar, y, además las cuentan como si hubieran estado allí, si, si, no mováis la cabeza asintiendo que es cierto. “Yo estaba allí y la película fue así…” “a ese lo trinque yo…”etc, etc.

Bueno, bueno, si, y en las Torres gemelas también estabas, y cuando lo de Paquirri también…a ver, que no nos hemos caído de un guindo…que tú no tienes ni manada, ni melena, ni vas dando despachos por ahí, a mi no me engañas, que a tí no te gusta mojarte, hombre por favor.

Pero es cuestión del YO, somos capaces de correr como galgos por hacerlo nosotros todo…claro depende de la llamada, no es lo mismo que atraquen un banco, que recoger un monedero encontrado…pero a mi si me preguntan, yo estaba allí también.

Estos detalles, no son peligrosos, pero cambia la situación cuando, corremos para contársela a un superior…uy, uy, uy. Contarle la “peli”, depende de como la quieras interpretar, tiene su estilo, no se puede coger a los malos si estás sólo. Pero siempre queda alguno por ahí, que lo hizo todo él, increíble….si no sé, ni para que vengo a currar, ya está el “melenas”, que aunque no esté lo hace también.

El día que la cosa no está clara, se hace un moño, se recoge bien el pelo y como avestruz, esconde la cabeza…y claro, deja que los demás saquemos las castañas del fuego, claro eso quema…pero si cambian las tornas saca su cabecita con su peineta y avanza de tal manera y con tanta rapidez, que la melena se le suelta y no se da cuenta que lo estamos viendo todos, y ya somos mayorcitos, para darnos cuenta que quieres la medalla y la felicitación…incrédulos.

Humildad, por favor, intentemos no pisarnos la melena unos a otros, que bastante tenemos que aguantar, y sabiendo que, realmente nos la jugamos, acordaros que, el día menos pensado nos cortan la melena, para que los “Reyes Leones” no sean capaces de ponerse un chaquetón y tener que tapar sus brillantes presas.


La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.
Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

martes, 15 de diciembre de 2009

El Inicio de un sueño



Nervios…estamos en una explanada y mucha gente espera. La lista de elegidos es larga y todos tenemos la misma cara de acojone.

El murmullo de la gente solapa ese frío, que viene de la Sierra de Gredos, mes de septiembre del 1999.

Comienza el inicio de un deseo, que parecía que no llegaría jamás, era tan lejano y estábamos allí, pasando lista y parecía no tener fin.

Sin tener noción de lo que sucedía, recuerdo el subir escaleras, sin rumbo hacia un edificio, acompañado de gente en fila de tres, que susurraba todo tipo de comentarios.

¿Dónde íbamos? Se hizo la caminata eterna, acompañado de desconocidos, y alguno aún se hacia el gracioso, ocultando seguramente el nerviosismo del primer día.

El murmullo continuaba, pero parecía lejano. Conforme nos acercábamos al edificio, el guía con voz fuerte y segura de sus palabras, alzaba el brazo y el frenazo hizo dudar a más de uno, ante la ignorancia de lo desconocido.
La voz, comenzó a listar a todos los presentes y la fila comenzó a dividirse, repartiéndose entre las diferentes estancias que tenía el edificio. El bloque de parecer solitario y abandonado, comenzaba a cambiar de color, en cada habitación se formaban microsistemas diferentes, cada uno aportaba lo mejor o lo peor de si mismo, eso el tiempo determinaría si serian complementarios o si en cambio se repelerían como imanes.

Una vez dentro de la habitación, había que romper el fuego, sabiendo que, nadie conoce a nadie, pero con la esperanza de saber llevarlo. En mi caso dos chulapos de Madrid, uno sufridor, del Atleti y el otro del Madrid…bueno derbi nada más empezar. Sin saber poco más de ellos, y tras las rápidas presentaciones, elegir cama sería fácil, yo quería la que no se viera desde la puerta, si algún “quita puntos” se asoma para revisar camas, la mía se veía menos, y la conseguí, fue sencillo, con llegar y colocar las cosas encima…je, je, je. Además dormir sería una de las cosas que mejor se me dio en ese lugar.

El montón de normas, de información añadida, de horarios, de horas de estudio, de presión infiltrada en los primeros días, hacía preveer que esto iba en serio, pero la displina era el punto vital de ese lugar. Algunos lo llevaban bastante mal, pero nos amoldamos rápido, entre unos y otros, apañaos.

Esos recuerdos no se olvidan, además después de vivir esa temporada en “el internado” junto con esos dos “elementos”, me demostró que no era solo yo, el único que sentía esas ganas por consolidar ese sueño, de disfrutar aprendiendo, para resolver situaciones que estaban por llegar.


Suerte fue, que en esa habitación, había tres “locos degenerados” que se reían hasta de su propia sombra. Uno obsesionado por empollar, otro obsesionado por divertirse y otro obsesionado por que no le molestaran mucho por la noche mientras dormía. El “trio” perfecto, entre los tres hacíamos uno. Espectacular, menudas charradas desde la cama, libro en mano y preocupados de acelerar el tiempo, para empezar a pisar la calle. A veces pienso, que esos momentos irrepetibles, siguen ahí, y cuando coincidimos de nuevo los tres, aparece esa sensación de convivencia, de risas, de nervios, de historias, de destinos posibles…

Recuerdo el avanzar hacia el edificio acompañado de alguien, desconocido, nervioso, que a fin de cuentas, y al final del camino, han terminado siendo mis amigos, mis compañeros.
Que recuerdos inolvidables, que risas. Mirando atrás, es increíble como pasa el tiempo y que rápido. Pero no importa, es gratificante, juntarse de ciento a viento, actualizarse sobre como van las cosas y saber que esa temporada vivida, marcó el inicio de nuestra carrera y la sensación de formar parte de algo que unía a tres chavales, que perseguían un mismo fin.

En todas las habitaciones del edificio, no sé si surgió esa complicidad, pero supongo que en la mayoría sucedió algo similar.

Espero que ese espíritu de convivencia se mantenga en promociones siguientes y perdure en el tiempo, el significado de lo vivido allí, hay que descubrirlo y entenderlo, creando un vinculo entre desconocidos, que te hará cambiar para toda tu carrera, y te formará, para dar sentido a lo que es ser policía.

Sinceramente, a mi me sirvió, no dejeís escapar la oportunidad.

Para el "Lega" y al "Lonchas" Gracias a los dos...

jueves, 10 de diciembre de 2009

Suicidio Frustrado


Empezamos la semana con ganas, mientras te cambias en el vestuario piensas…:

- ¿que pasará hoy?

El sonido de las puertas de otras taquillas, te hacen sentir que no estás sólo. Alguien cerca se cambia de ropa, y asomando la cabeza, observas que alguien se va a casa después de una noche lluviosa, y le preguntas:

- ¿Cómo ha ido la noche?

Y con cara de agotamiento, y con deseo de tirarse a la cama, te dice:

- Bueno, tranquila…al principio un poco de jaleo, pero conforme pasó la noche se fue relajando.

En fin, a ver si yo tenía esa suerte y pasábamos la mañana sin sobresaltos, pero una noche tal y como la describió el compañero, y viendo la cara de agotado que tenía, me daba la sensación que no pararon ni un minuto, y la emisora los había llevado de culo, durante toda la noche.
Nada más llegar al despacho donde el jefe nos da, por encima, lo sucedido durante la noche y los puntos donde debemos prestar atención, no sin olvidar la autoprotección que debemos tener por nuestra seguridad, comenta la noche que habían tenido los compys salientes, veis, lo que yo os decía, movidita, movidita, un accidente de coche de una persona totalmente alcoholizada, un robo en el interior de un bar, varias visitas a casas desconocidas donde, al parecer, las agresiones entre familiares despertaban a media vecindad, y el compañero me dijo:

-Bueno, tranquila…

- Sí, sí, pensaba yo, de ahí esa carita que llevaba el pobre…
Después de todo, encender la emisora es lo que más te puede llegar a cabrear, no hay ni una noticia buena, parece mentira. Los compañeros de la sala se lo curran, no paran, detrás de una llamada, otra, y un coche para aquí, otro para allá, empieza la fiesta….
Para comenzar, hacerte con el vehículo, por cierto, más incomodo no puede llegar a ser, casi ocho horas dentro del vehículo y la espalda destrozada, y no haces más que meterte en el vehículo y la primera llamada de la mañana para nosotros, terrible, empezamos bien.

Nos mandan a una vivienda donde un hombre de unos cuarenta años pretende suicidarse, y por inercia vas planteando con el compy que llevas al lado, ¿el qué nos encontraremos? y a ver si podemos evitar que este hombre se mate… para empezar está bien.


Nuestra llegada a la dirección indicada fue rápida, sabíamos perfectamente donde estaba la dirección que nos facilita la sala, perfecto eso agiliza las cosas y te va preparando la cabeza para lo que te vas a encontrar, que por cierto lo desconoces.

La primera llamada al piso donde estaba la comisión de la emisora, ya nos hace sospechar, nadie coge el telefonillo, y tras una pequeña espera, descuelgan el teléfono y contesta un joven con voz fuerte y nos abre el portal, accedemos rápido y a ver que pasa….

Para empezar, la música está altísima y el sonido sale por la puerta que se encuentra abierta y es donde nosotros pretendemos evitar que alguien se suicide y se quite la vida. Preguntamos por Fran (nombre ficticio, por supuesto) y a gritos nos invita a entrar al piso:
- Adelante! adelante!!
Bueno, bueno, no se si entrar, algo no cuadra y miro al compañero, como diciendo. – Prepárate compy que vas a ver la que nos lían nada más entrar de servicio.
Nos adentramos al piso y entre la música alta y unos golpes fuertes, ya te esperas cualquier cosa, de repente se asoma un hombre de complexión fuerte y con los ojos irritados y fuera de sí y con un cuchillo jamonero en la mano derecha comienza a gritarnos que le dejemos en paz, y apuntilla que no tenemos cojones para quitarle el cuchillo, a la vez que con el cuchillo se va cortando la muñeca de la mano izquierda, sangrando abundantemente.
Yo pensé, ¿que hacemos ahora?, ¿salimos corriendo?, ¿me vuelvo por las escaleras y mejor hablamos abajo? Así igual, no me clava el cuchillo, y encima todo esto sin tomar café…terrible.
Bueno, lo primero tomar posiciones, a ver compy, donde nos colocamos, pero no te da ni tiempo, porque nuestro “querido amigo”, que pretende suicidarse, me da la sensación que igual no quiere ir solito en este viaje…vaya tela.

En un momento dado nos vemos, mi compy y yo, dentro de la cocina hablando con Fran, mientras continua cortándose la piel de la muñeca y sangrando cada vez más, oh, oh, me parece que se está cabreando cada vez más.

Mientras buscaba un hilo de conversación, para hablar con él, las miradas con mi compy se hacían más prolongadas, era con el único que no podía hablar, supongo que luego tendríamos más tiempo, porque para empezar la mañana, con una persona que se quiere suicidar a las siete de la mañana, no estamos para contarnos nada mi compy y yo.

Tras intentar convencer a nuestro “amigo” de que no se suicidara y que dejara de cortarse las venas, este mancha todo de sangre, la reacción de este fue directa hacia mi cuerpo “apuntándome” con el cuchillo hacia mi barriga, y la situación parecía torcerse un poquito.

Entre cambios de posición a punta de cuchillo, obligados por la situación, utilizo el teléfono como vía de escape, y llamo a la emisora para que disimuladamente venga algún compañero más, y un médico, ya que se veía que Fran, estaba psicológicamente bastante. Miro el reloj y llevábamos más de veinticinco minutos intentando convencer a Fran de que soltara el cuchillo, pero no había forma, la verdad, había que quitárselo, “chupado, facilísimo, eso no me lo enseñaron en la academia” pensaba.

La situación se estaba alargando demasiado, pero a ver quien es el “guapo” que le quita un cuchillo a este mozo de casi 100 kilos de peso y unas espaldas como un luchador de sumo.
Los lloros de este hombre se escuchaban en todo el bloque y en la calle empezaban a hacerse corros de vecinos que ante la presencia de tanto ambiente, la curiosidad, les hacia aguantar la lluvia que caía, que más da, había que enterarse de todo, la ropa ya se secará.
Fran cierra la puerta del piso y ya se escucha movimiento por la escalera de la casa, que bien refuerzos, pero la puerta cerrada, cojonudo.
Una hora allí, invitados por Fran, y la conversación parece más fluida, pero los altibajos de este hombre, nos hace dudar a los dos.
Sólo un descuido de Fran y, empieza la fiesta…

Tarda en llegar pero la paciencia nuestra y la colaboración de otro compy que consigue entrar en el piso, tras arduas negociaciones, puede que se consiga un buen final. Un minuto, un despiste y uno por cada lado, y yo a por el cuchillo y su brazo, todos encima de este muchacho, Fran demostró claramente que quería vivir, vaya fuerza campeón.

La resistencia que ha puesto Fran, terrible, yo temía que intentara arrebatarnos el arma, ya que, nos lo ha pedido en varias ocasiones, pedía que le pegáramos un tiro y decía que era la única manera de salir de su casa, con los pies por delante.


La rapidez de todos los presentes, compañeros, médicos del 061, ha hecho que entre todos, y a pesar de jugárnosla, hemos evitado una tragedia digna de primera plana en el periódico de sucesos, eso si, la cosa podía haber sido peor, vaya suerte.

El traslado es inminente a un centro hospitalario, donde a nosotros ya no nos toca intervenir, nuestra misión está cumplida...

La reflexión es clara, hoy nos la hemos jugado a las primeras de cambio, empezamos bien.

Ahora toca tomar café, que creo, que nos lo merecemos, pero después de comentar la intervención con los compys y ponernos en servicio de nuevo, rrrrrrinngggggg, rrrrrrinngggggg, suena la emisora para mandarnos de nuevo a otra dirección...

Parece mentira que alguien tan joven quiera tirar todo por la borda, la vida tiene problemas, pero la mente no te deja y te bloquea de tal manera, que tomar decisiones como la de Fran, tiene que ser el límite de un cúmulo de circunstancias…algunos no tienen la oportunidad que nosotros le brindamos a Fran ese día, otros consiguen su propósito.

martes, 8 de diciembre de 2009

La Ilusión







Toda la vida se tiene, se lleva dentro, casi se palpa. En toda situación que se precie aparece la ilusión, proyectos, estudios, deportes, familia, amigos…

Cuando eres niño, parece que la ilusión se nota más, se siente, todo te atrae más.

Siendo adolescente ya te centras en marcarte unas metas, que en principio, parecen nunca llegar y siempre aparecen trabas, que dificultan en un momento dado la progresión que, con la ilusión, tenías.


Que fantástico es conseguir una meta, con todo el esfuerzo de horas y horas “perdidas” delante del flexo, acudiendo a clases, que dependiendo los casos, los compaginas con un trabajo, que no te produce la satisfacción deseada, pero que colabora económicamente a costear LA ILUSIÓN.

Esa ilusión continua, conforme avanzas en la carrera, va tornando y formándote, y la compartes con todo el mundo para tú satisfacción. Una vez que te ves superando todos los pasos de la escuela, te introduce en un mundo paralelo, donde eres tú, y sólo tú, el único que tiene la responsabilidad en tú mano de que el sentido común impere en las situaciones que a diario, vas a tener que encontrarte.



La teoría, con estudio, y prestando mucha atención, siempre se acaba aprendiendo, pero luego la práctica, amigo, es otra cosa, la vida de un Ángel Custodio, necesita mucha ilusión.


Como es posible, que en tan poco espacio de tiempo sucedan tantas cosas en la vida de diferentes personas, y cuando vas a una intervención con tú ilusión, eres tú el que decide sobre la situación más inverosímil que te puedas encontrar.


Hay situaciones tan dispares, que al final, resultan anecdóticas, y para el resto de los mortales, son hasta increíbles, la verdad, en la calle suceden muchas cosas. Si la gente, nos acompañara durante nuestra jornada de trabajo……PERDERÍAN LA ILUSIÓN.



Perderían la ilusión y se llevarían una decepción increíble, se sentirían mal, por que el ángel custodio no está siempre “dando vueltas sin más”, el ángel custodio “no hace nada”, ni “cuando hacen falta no aparece ninguno”, pero realmente se darían cuenta que a diario, nos jugamos nuestra vida, para salvar otras, aunque, esas otras, ni siquiera se den cuenta. Nosotros, los ángeles Custodios no perdemos la ilusión.

Como ilusión de todo Ángel es el reconocimiento, eso si que es ilusión.



Pero la ilusión se refiere a cualquier distorsión de una percepción sensorial. Cada uno de los sentidos del cuerpo humano puede ser afectado por ilusiones.


Hablando de reconocimiento, no nos gusta que nos estén dando la palmadita en la espalda y diciendo a todas horas, lo bien que lo hemos hecho, ni que eficaces somos, por que, la verdad, rara es la ocasión.

Además se supone que todos sabemos lo que tenemos que hacer, ¿con que? ¿Con mi ilusión? Dudo mucho que sepan el grado de ilusión que tenemos los Ángeles Custodios, desde el niño que ve por primera vez un coche con distintivos, hasta el más representativo electo de nuestro país y todo su séquito de representantes del pueblo, desconoce que aunque estemos quemados o artos de indiferencia, mantenemos la ilusión.


Supongo que en algún momento sintieron la ilusión que de niño sentí yo con mi primer juguete y cuando fueron adolescentes se esforzaron igual que yo en aprender y acabar por conseguir la meta que deseaban. Pero para ellos, los Ángeles Custodios somos diferentes, estamos hechos de otra masa, la verdad, es que las situaciones cotidianas, te hacen serlo.


Repudio que la labor que con tanta ilusión hago, se convierta en números continuos, que en cuanto los números no cuadran, te catalogan como si fueras un vago o un “caimán”, o es más, no estás trabajando al nivel que corresponde, desde cuando el localizar armas, sean blancas o como aparezcan, es una meta o una superación, para cada vez hacer más.



Esa es su ilusión, vaya ilusión llegar a una reunión y ensanchar el pecho para regocijarse de cómo trabajan mis chicos, además cada vez hacen más, los números cantan, menuda ilusión. Eso si, al salir de la reunión, todo es poco para el ángel Custodio, y las palabras de regocijo se han difuminado y se transforman en “vamos mal en…” les suena.


Esto solo es un detalle dentro de un abanico tremendo que los Ángeles custodios tenemos que adaptar a nuestra misión, y que en ningún momento de nuestra labor nos tiene que hacer perder la ilusión.


La satisfacción de la labor bien realizada crea un vínculo con el compañero/a que llevas al lado, eso es el mejor indicador de que tu ilusión da sus frutos. Cuando realmente te la has jugado o has realizado una intervención buena, las miradas entre los compañeros lo dicen todo, eso es lo que más ilusión me hace. Acabareis añorando esos momentos de buenos recuerdos y anécdotas, que bueno, eso es ilusión.



“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”. Albert Einstein

Gracias a todos por mantener la ilusión, hasta la semana que viene...

domingo, 6 de diciembre de 2009

El pasado está presente.

Asesinato de ETA, 31 años. El pasado está presente.-


Cuando vamos por la calle y caminamos a cualquier sitio indeterminado, no observamos los pasos que vamos dejando atrás.

Pero cuando pisas una mierda, mantienes ese recuerdo durante varios días.

En el momento en que algo te marca, cualquier detalle, se retuerce en la mente, recordándote que algo te ocurrió o te sucedió, y depende el hecho acontecido te hizo sonreír o te hizo lamentar.

En el momento que miras hacia atrás y te acuerdas de muchas de las cosas que hiciste, buenas o malas, hay que hacerse fuerte y, en tu interior, celebrar de nuevo las buenas y recordar las malas, como si estuvieran presentes. No pretendo con esto amargar a nadie, pero considero que las cosas malas que te puedan suceder, hay que tenerlas presentes y ordenarlas correctamente para que no te ocasionen confusiones a largo plazo.

A muchos de nosotros nos habrá sucedido algo, que siempre estará presente, como el fallecimiento de un compañero. Es una sensación de amargura, impotencia y lamento, que destrona cualquier momento de felicidad, con solo recordarlo, es ese el momento donde aparece, la emoción.

Si hablas con algún compañero ya veterano en las lindezas de contar las mil y una batallas, si observas bien, parece que lo está viviendo de nuevo, lo tiene muy presente, y te lo explica, tan real.
Parece que no le damos importancia, pero para él, la tiene, es su vivencia, a él le ocurrió lo que te está contando y, aunque pueda inflar la secuencia o en realidad, ni estuvo presente, que todo puede ser…la historia existió.

Son tantos los compañeros fallecidos en acto de servicio, que en todas las ocasiones que se rememora ese momento a través de la palabra de alguien que estuvo allí, o se encontraba cerca, refuerza la condición de la presencia del pasado en ese momento, y además esa historia continuará, para que no quede en el olvido, por que la persona que recibe todo lo que sucedió en esa batalla lo contará y lo rememorará en cualquier momento y ante otros nuevos compañeros.

Es emocionante escuchar el relato de un compañero, que con los ojos húmedos, y tropezando en el habla, te explica que un día 20 de noviembre de 1.978, mientras sus compañeros jugaban en le campo de fútbol, fueron ametrallados, sanguinariamente, falleciendo dos agentes, entre ellos el compañero que compartía cama con él…en ese momento, hay un silencio y la conversación se dispersa. Lo veis el pasado está presente.

Entre todos hay que conseguir que, todo lo sucedido en el pasado, siga presente y sea la motivación para que no se olvide a todos esos Ángeles custodios, que en su intención de mantener viva la seguridad de todos, dejaron sus ilusiones y sus familias, marcadas para toda la vida.

Dedicado a los que dieron su vida por España, miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y civiles, que igualmente fallecieron por la barbarie.

En especial a los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía, agente Benjamín SANCHO REGIO y al Cabo José Benito SANCHEZ SANCHEZ. Asesinados por ETA en Basauri el 20 de noviembre de 1.978. (31 años y mi padre aún lo recuerda)

PRESENTACIÓN

Un día cualquiera después de darle al coco, y con la poca experiencia que tengo en esto de las nuevas tecnologías, quiero presentaros este Blog, donde pretendo entretener, informar y provocar de alguna manera al personal.

No pertenezco a ninguna asociación rara y menos me llama el ánimo de lucro por este muro, donde solamente espero que la gente que se sienta identificada con lo publicado, deje su granito de arena y la labor que realizamos los Ángeles Custodios.

Para la gente que está al otro lado y desconoce lo que ocurre a diario en la vida real, puede interesarle, ya que, mientras ellos disfrutan de sus vidas, en la misma ciudad, justo al lado de donde se encuentra esa persona, puede que esté ocurriéndole algo grave a alguien, por eso, aquí, pretendo dejar constancia de situaciones positivas, a veces graciosas y a veces no tan graciosas, que a más de uno le sorprendería.

Este blog es una idea que surge desde las ganas de compartir, vivencias, situaciones, angustias, sufrimiento y alegrías que nos aporta a la vida diaria, nuestra función en la sociedad.

La poca experiencia que puedo aportar está basada en nueve años de estar trabajando en la calle, y en las que diariamente ves situaciones que realmente el ciudadano de a pie sólo las ve en las noticias de televisión o en el periódico de la región.

Realmente en cualquier punto suceden cosas, altercados, discusiones, accidentes, incendios, violaciones, asesinatos, maltratos y el recorte en el periódico a veces ni se aprecia, por que solo leemos la letra grande, y a veces ni eso, pero siempre nosotros, los Ángeles Custodios estamos ahí.

Por eso deseo que la instalación de este blog este compartida y sea útil para todos los que nos sentimos Ángeles Custodios a nivel nacional, regional o local.

Igualmente se pueden aportar anécdotas personales o no, que nos amenice la lectura, deseando que la persona, ciudadano de a pie, que se interese por este Blog comprenda que cuando esta en su casa, siempre hay alguien que vela por su seguridad y que en todo momento está ahí.
Artículo 104. Constitución Española
Las Fuerzas y Cuerpos de seguridad, bajo la dependencia del Gobierno, tendrán como misión proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana.

No es obligatorio pertenecer a ningún cuerpo policial para considerarse ángel custodio, seguramente en todo el mundo haya gente de bien, que siempre protege a alguien.

Altar del Ángel Custodio de España, en la Iglesia de San José, en Madrid
El rey Alfonso XIII y toda la familia real asistieron en 1920 a la inauguración de este Altar
Desde la reforma del calendario litúrgico hecha después del Vaticano II, la fiesta de los Ángeles Custodios, también del Ángel Custodio de España, es el día 2 de octubre